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Belle Gunness
La mañana del 28 de abril de 1908 la granja de
Belle Gunness comenzó a ser devorada por las llamas
de un fuego intencionado. En ella se encontraban Belle,
de 48 años, y sus tres hijos: Myrtle y Lucy, que
eran adoptadas y tenían 11 y 9 años, respectivamente,
y Phillip, de 5 años, que era su hijo biológico.
El peón agrícola Joe Maxson trató
de salvar a la madre y a sus hijos, pero no los encontró
ni respondieron a sus gritos. Dos vecinos, Clifford y
Humphrey, acudieron a ayudarlo. Humphrey encontró
una escalera cerca del granero y la colocó contra
las paredes exteriores. Subió por ella y miró
detenidamente en varias ventanas, pero no vio señales
de vida. La puerta de entrada estaba cerrada y no podían
abrirla. Los vecinos fueron acudiendo e intentando ayudar
hasta que se hizo evidente que nadie podía permanecer
con vida dentro de la bola de fuego en la que se había
convertido el hogar de los Gunness. |
Los vecinos de La Porte,
Indiana, se compadecieron del triste final de la pobre
viuda, una mujer de origen noruego que se había
ganado el respeto de la comunidad por lo que creían
frecuentes y fortuitas desgracias personales. Admiraban
su fortaleza de espíritu, su amabilidad y su
aspecto. Belle tenía el pelo rubio, unos bonitos
ojos azules y, aunque le sobraba algo de peso (tenía
1.83 m. de altura y pesaba 91 kilos), su apretado corsé
la proporcionaba una figura muy atractiva. Los hombres
volvían la cabeza para observar a aquella mujer
diferente a las demás que personificaba el glamour
y el sex-appeal.
Los periódicos Herald y Argus cubrieron extensamente
la noticia. Lo más asombroso era que el cadáver
de Bella apareció sin cabeza. Para todo el mundo,
el sherif Smutzer, los tribunales e incluso los pobladores,
no había duda de que se trataba de un asesinato
y que la víctima era la pobre viuda y sus pequeños
hijos.
Sin embargo, la explicación de lo ocurrido no
iba a ser tan sencilla. Belle Gunness encerraba muchos
secretos: una terrible vida llena de los crímenes
más despiadados. Como muchos otros psicópatas,
sabía mostrarse como una mujer amable y encantadora,
alguien aparentemente inofensivo que, sin embargo, podía
matar sin piedad y sin remordimientos a todos aquellos
que se interpusieran en sus planes o que tuviesen algo
que ella deseaba.
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Belle Gunness junto a sus hijos
Lucy, Myrtle y Phillip |
Bella Poulsdatter nació en 1859 en Trondhjeim,
Noruega. Con 24 años decidió seguir los
pasos de su hermana Anna, que vivía en Estados
Unidos, y buscar una vida mejor embarcando hacia el
Nuevo Mundo. En Chicago conoció a su primer marido,
Mads Sorenson, un hombre conservador, deseoso de formar
una familia. No pudieron concebir hijos de modo que
decidieron adoptar tres niñas: Jennie, Myrtle
y Lucy.
Los vecinos consideraban a los Sorenson una familia
feliz. Belle era una mujer discreta y callada. Lo único
llamativo es que tuvieron la mala suerte de que su casa
y su pequeño negocio se quemasen, quedando milagrosamente
sus residentes a salvo. La tienda, que sólo ocasionaba
pérdidas, proporcionó una buena ganancia
cuando se cobró el seguro.
En 1900 murió de repente Mads. El certificado
de defunción determinó que el fallecimiento
se había debido a un ataque al corazón.
Belle cobró dos pólizas de seguro de vida,
por la muerte de Mads, de casi 8.000 dólares,
una enorme suma en aquellos tiempos.
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Belle se trasladó a La Porte,
Indiana. Empleó el dinero del seguro en una granja.
Se trataba de una casa de mala reputación que
había caído en el abandono desde que su
madame, Mattie Altie, falleciese. El edificio, de ladrillo
rojo, tenía seis dormitorios y dos plantas de
altura, con un huerto en un lado y un pantano y bosques,
por el otro. Los vecinos acogieron muy bien a aquella
mujer que transformó el odiado negocio en un
confortable hogar para ella y sus hijas.
Al poco tiempo, Belle contrajo un nuevo matrimonio.
Su marido, Peter Gunness, era alto y bien parecido.
En el invierno de 1900, la hija de Belle, Jennie, oyó
a su madre gritar. Corrió a su habitación,
en el piso superior, y encontró a su padrastro
Peter gravemente herido. Su madre, llorando y gritando,
le comentó que el gran triturador de carne de
hierro se había caído en la cabeza de
Peter. Murió antes de la salida del sol.
Emil Greening, hijo de un vecino, comenzó a
interesarse por Jennie, que se había convertido
en una jovencita muy atractiva. De repente, la chica
desapareció, sin despedirse de él. Belle
le dijo que se fue a estudiar a la Universidad en San
Francisco.
Después apareció en la vida de Belle un
hombre llamado Ray Lamphere. Era un carpintero de 30 años
que Belle decidió contratar para que le ayudase
en la granja en la primavera de 1907. Fue a vivir a la
granja y pronto se convirtió en su amante. Lamphere
presumía ante sus amigos de que la había
seducido y mostraba con orgullo los regalos que ella le
había dado: el reloj, el chaleco, el sombrero de
castor o las botas de cuero. |

Belle una auténtica viuda negra. |
Sin embargo, en las Navidades
de 1907, Belle apareció en La Porte con un nuevo
hombre que, como la mayoría de las anteriores
parejas, parecía surgir de la nada. Todos los
vecinos, y sobre todo Lamphere, se soprendieron cuando
se enteraron de que pensaban contraer matrimonio.
Los pobladores lo definían como “un gran
sueco”. Se llamaba Andrew Helgelein, un hombre
feliz, amable y simpático, que se detuvo en el
banco de la ciudad para retirar la totalidad de sus
fondos de otro banco en Dakota del Sur. Comentó
a la cajera que él y Belle iban a casarse.
Esa noche, Belle ordenó a Ray Lamphere que abandonase
la granja. Lamphere se marchó llenó de
ira.
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Jennie, hija adoptiva de Belle
Gunness. |
Una semana después, Helgelein
había desaparecido. Belle lloró y se desahogó
con sus vecinos diciéndoles que no sabía
cuándo iba a aprender: “¿Qué
hago mal para que todos estos hombres se aprovechen
de mí?”. Lamphere se negó a volver
y ayudarla en la granja.
Para ayudarla con la cosecha de primavera, Belle contrató
a Joe Maxson. Parece que con este empleado no mantuvo
relaciones sexuales. Cuando terminaba su trabajo, mucho
después de la puesta del sol, Maxson disfrutaba
de la acogedora sala de estar de Belle, leía
el periódico y tocaba su violín. Con esta
música entretenía a los niños de
la viuda.
Hubo una época tranquila en la vida de Belle pero
pronto el celoso amante Lamphere comenzó a amenazarla,
lo que la obligó a denunciarlo. Fue detenido una
y otra vez, pero Lamphere seguía acosándola
a distancia.
El 27 de abril de 1908, Belle visitó un abogado
para hacer su testamento. Le dijo al abogado que ella
temía que Lamphere acabara con su vida y, en
concreto, creía que podía una noche quemar
su casa. Decidió dejar sus propiedades a sus
hijos o, en caso de su muerte, al orfanato Orphan’s
Home. El abogado le indicó que ese no era el
nombre oficial del orfanato y que necesitaba un día
o dos para conseguir el verdadero nombre.
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Sin embargo, Belle le dijo
con desesperación: “¡No hay tiempo
para esperar!”. Con un suspiro, el abogado consintió
hacer el testamento y colocó su nombre en la
parte inferior del documento junto a la de Belle.
Tras el incendio, Ray Lamphere, que fue encontrado cerca
de la granja, admitió que vio el fuego pero que
no se había sentido obligado para advertir a nadie.
Se convirtió en el principal sospechoso y fue detenido.
Durante el juicio empezaron a surgir muchas preguntas:
¿Por qué tantos pretendientes de Belle
habían llegado a la ciudad y habían desaparecido
dejando atrás sus pertenencias personales? ¿Dónde
estaba Jennie, la hija? ¿Por qué en el
colegio en el que se supone que había asistido
en San Francisco no tenían constancia de ella?
¿Cómo no había aparecido para reclamar
su herencia?
Para encontrar las respuestas se comenzó a excavar
en los escombros de la granja. Los resultados fueron
sorprendentes y terribles. Apareció una caja
torácica humana; un brazo esquelético;
un esqueleto completo, varios relojes de hombre…
El sherif Al Smutzer intentó que no trascendieran
estas noticias para que no se perturbase la paz y la
tranquilidad de su ciudad y contrató a Joe Maxson
y Daniel Hutson para que cavasen con discreción.
Sin embargo, todo el mundo estaba interesado en las
excavaciones y resultaba imposible ocultar lo que estaba
ocurriendo.
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En mayo, el hermano de Andrew Helgelein,
el “gran sueco” de Dakota del Sur, se presentó
en la oficina del juez. Este hombre, llamado Asle Helgelein,
había sabido que Andrew llegó a La Porte
en enero de 1908 a retirar sus ahorros del Banco de
Dakota del Sur “con Belle a su lado”. Cuando
leyó en los periódicos el suceso de Belle
Gunness decidió que debía investigar qué
había ocurrido con su hermano.
Explicó que su hermano Andrew contactó con
Belle a través de la columna de El Skandinaven,
donde las mujeres inmigrantes escribían para encontrar
marido. En sus cartas, Belle se presentó como “una
buena mujer noruega” que deseaba un fiel marido,
amante y proveedor para ella y su familia. Su preocupación
por la cuestión monetaria no ofrecía ninguna
duda. Ella escribió en una de sus cartas que no
enviase dinero en efectivo a través de un banco
sino que llevase sus fondos cosidos en el interior de
su ropa interior y que no comentase a nadie nada, “ni
siquiera a su pariente más próximo. Que
esto sea un secreto entre nosotros dos y nadie más.
Probablemente habrá otros muchos más secretos,
¿no le parece?” El sherif Smutzer creyó
que Asle exageraba. Sin embargo, éste, enterado
de que se estaba excavando en la granja y que habían
aparecido relojes y otros objetos, quiso averiguar si
alguno pertenecía a su hermano.
Asle se presentó a Joe Maxson y Daniel Hutson
y se ofreció a ayudarlos a cavar. Fueron extrayendo
botas, cajas de basura y otros objetos, pero llegó
un momento en que el olor se hizo extremadamente nauseabundo.
De repente vieron un brazo humano y después los
restos de lo que había sido una vez un hombre.
Asle dijo: “Ese es mi hermano!”. El cuerpo
se encontraba troceado. Se habían cortado las
piernas, los brazos, la cabeza…
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Ray Lamphere cabeza de turco
en el proceso hasta que se demostrase que la mujer sin
cabeza no era Belle. |
Antes de que terminase el
día se desenterraron otros cuatro cuerpos: dos
hombres y dos mujeres. De las dos mujeres, una era,
obviamente, Jennie. La pobre chica no se fue a estudiar,
como Belle había difundido, sino que fue asesinada
por su madre.
Los habitantes de La Porte no podían creer que
la amable Belle Gunness, de la que todos se compadecían,
fuese una fría asesina. El sherif Smutzer ya
no podía ocultar la verdad y la tranquila ciudad
se convirtió, de la noche a la mañana,
en un lugar repleto de medios de comunicación
y de curiosos.
Pronto comenzó a asociarse a Belle la desaparición
de hombres que habían contactado con ella. Por
ejemplo, Ole Budsberg, que, acompañado de Belle,
sacó del banco 1.800 dólares, el 26 de
abril de 1907. Después, nadie volvió a
verlo.
Un vecino de Belle recordó que un tal Henry
Gurholt trabajaba para Belle en la granja en la primavera
de 1905 y que en agosto la viuda le pidió ayuda
porque Henry la había abandonado para ir con
un comerciante de caballos.
Los cuerpos de estos dos desaparecidos se encontraron
en la granja y otros muchos más. Todos los cadáveres
se encontraban desmembrados. Aparecieron también
los zapatos de una mujer y un bolso, que debieron pertenecer
a la mujer no identificada que se descubrió anteriormente.
Resultó especialmente duro el descubrimiento
de los restos mortales de un niño de corta edad.
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Andrew Helgelein. |
Comenzó a cuestionarse que
los dos maridos de Belle muriesen de forma natural.
Un médico llamado J. B. Miller de Chicago afirmó
que Mads mostró todas las señales de envenenamiento
por estricnina. Sin embargo, los superiores de Miller
quisieron ahorrarle a la viuda un dolor innecesario,
ya que era un caso perdido, y, después de todo,
se trataba de un hombre que estaba sometido a un tratamiento
para una enfermedad del corazón. Sin embargo,
el Dr. Miller pensó que, en aquel momento, no
se tuvo en cuenta las dos pólizas de seguros
que beneficiaban a su mujer. También le resultó
sospecho que Belle, que se mostró muy llorosa
y afligida, estuviera absolutamente en contra de realizar
la autopsia a su marido.
Tampoco se investigó la muerte de su segundo
marido, Peter Gunness. A pesar de que resultaba inexplicable
la forma en la que el triturador de carne se cayó
sobre su cabeza, en la audiencia, Belle representó
su papel de mártir y todos la creyeron. El sheriff
no estaba satisfecho y preguntó a la hija, Jennie
acerca de cómo era la relación entre su
madre y su padrastro. Sus respuestas indicaban que era
más probable el asesinato que la muerte accidental.
Sin embargo, ésta fue la que finalmente se sostuvo.
Una vez más, Belle salía indemne de sus
crímenes.
Incluso la pequeña Myrtle, sólo una semana
antes de que la familia muriese en el incendio, susurró
a una compañera del colegio que su papá
había muerto porque su mamá le había
golpeado en la cabeza, y añadió: “No
se lo digas a un alma”.
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| Pero, después del
incendio, en mayo de 1908, los secretos de Belle comenzaron
a desvelarse. No obstante, había muchas cuestiones
que no era fácil resolver.
Ray Lamphere fue, sin duda el cabeza de turco del proceso.
Había sido un amante celoso, que la intimidó
y amanazó. Pero la defensa de Lamphere se basaba
en que hasta que no se demostrara que la mujer sin cabeza
era Belle, podía plantearse como algo creíble
que esta mujer sin escrúpulos matara a sus hijos,
dejase el cuerpo de otra en su lugar, cortándole
la cabeza para que no pudiera identificarse, y escapara
de allí.
La cabeza no apareció. Sin embargo, el dentista
de Gunness, Ira Norton, ofreció una valiosa información.
Dijo que si encontrasen entre los escombros la dentadura
postiza de Belle él podía identificarla.
Le había hecho, el otoño pasado, un juego
de seis dientes de porcelana apoyados en oro.
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El domingo, 12 de mayo, localizaron
la dentadura de Belle. Se creyó que este hallazgo
demostraba la muerte de la mujer (aunque, realmente,
pudo ella dejarla intencionadamente allí) y,
el 22 de mayo, el jurado de acusación procesó
a Ray Lamphere de incendio intencionado y de asesinato
de la familia Gunness.
Sin embargo, muchos creían que Belle seguía
viva. Entre ellos se encontraba Joe Maxson, su último
peón agrícola. Maxson le comentó
a su hermana que estaba seguro de la noche del incendio
Belle entró en su dormitorio. La encontró
de pie, al lado de su cama, mirándolo. Él
se incorporó alarmado y ella le dijo: “Sólo
quería ver si usted estaba dormido”. Ella
salió silenciosamente de su cuarto pero, a pesar
de estar casi dormido, le pareció ver un martillo
ocultado en los pliegues de su falda. Parece que Maxson
escapó de la muerte por muy poco.
El abogado defensor de Ray Lamphere fue Wirt Worden,
la acusación estuvo representada por Ralph Smith.
Worden demostró que Belle el sábado por
la tarde antes del incendio fue vista conduciendo su coche
con una extraña mujer, no tan robusta como la viuda.
La descripción de esta misteriosa mujer apoyaba
el testimonio del forense, el Doctor Gray, que, durante
la autopsia, estimó que la víctima decapitada
había pesado, antes del encogimiento de fuego,
unos 36 kilos menos que la noruega. |

Joe Maxson. |
La defensa también
se apoyó en el testimonio de un vecino que vio
el 9 de julio a Belle con un hombre. Belle tenía
un sombrero amplio, con un velo negro que le llegaba
hasta la barbilla y un velo blanco sobre éste.
Cuando vieron que este vecino había reparado
en ellos, escaparon de él. También las
hijas del testigo vieron a la pareja. Cuando Belle vio
que los observaban, volvió la cabeza. Sin duda,
este hombre podía ser un cómplice de la
viuda, que ella quería ocultar de la vista de
los curiosos.
Worden, a través de sus testigos y de su brillante
defensa, logró convencer a los miembros del jurado
de que existían dudas razonables acerca de la
culpabilidad de Lamphere respecto de los crímenes.
Sólo fue declarado “culpable de incendio
intencionado”. El abogado consiguió que
en lugar de la horca fuese condenado a prisión.
Para Worden, Belle se asustó cuando tuvo noticias
del hermano de Helgelein, que iba a visitarla para preguntar
por Andrew. Durante la tarde antes del asesinato, Belle
compró una cantidad grande de queroseno y el
contenedor que ella tenía fue encontrado en el
sótano y no en el lugar habitual donde ella lo
guardaba. También el método empleado para
acabar con la vida de sus tres hijos y de la mujer decapitada
era el que Belle solía emplear. Se encontraron
restos de estricnina en los estómagos de, al
menos, tres de los cuerpos quemados en el fuego. Worden
demostró que no sólo ella tenía
un motivo para asesinar sino que siguió su método
acostumbrado. Por otra parte, no había ninguna
indicación de que Belle tuviera un carácter
suicida.
Ray Lamphere fue condenado a 5.000 dólares de
multa y a prisión (de 2 a 21 años) en
la cárcel estatal de Michigan. Pero, su permanencia
allí fue breve. Contrajo tuberculosis y murió
un año más tarde, el 30 de diciembre de
1909. Falleció, ictérico, débil
y obsesionado con Belle Gunness. También Ray
fue una víctima de la viuda.
Harry Myers, su compañero de celda, comentó
que Ray repetía el nombre de Belle a diario y
que estaba seguro de que había escapado. Le dijo
que ella tenía una cicatriz grande sobre su muslo
izquierdo pero que aquel cuerpo que fue quemado no la
tenía. Además afirmó que conocía
a Belle y que sabía que no había muerto.
Belle se convirtió en una leyenda durante décadas
y muchos afirmaron haberla visto en diferentes ciudades
como San Francisco, Chicago, Nueva York o Los Ángeles.
En algunas fuentes consultadas se sostiene que finalmente
llegó a demostrarse que el cuerpo calcinado y
decapitado pertenecía a Belle. Otras, sin embargo,
mantienen que no existen pruebas concluyentes para afirmarlo.
En 1931 una anciana, conocida como Esther Carlson,
fue detenida en Los Ángeles por envenenar a un
hombre para conseguir su dinero. Dos personas que conocían
a Belle sostuvieron que se trataba sin duda de ella,
pero existieron dudas acerca de la veracidad de esas
identificaciones. Esther Carlson murió esperando
que se celebrase el juicio.
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Fuente: http://www.ovejaselectricas.es/?p=770
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