"Yo reformo a las personas
que tratan de reformarme y la manera de hacerlo, es
matándolas..."
Carl Panzram. |
Carl Panzram
Sin lugar a dudas Carl Panzram fue uno de los hombres
más peligrosos de su tiempo, como ladrón
y asesino serial tiene un lugar asegurado en la historia
pero también lo tiene por ser una de las más
visibles víctimas del fallido sistema penal norteamericano
de principios del siglo pasado. Nació en un pueblito
llamado Warren del estado de Minnesota el 28 de Junio
de 1891. Hijo de John y Matilda inmigrantes de origen
prusiano y de ocupación granjeros que como la gran
mayoría de los de su tipo en ese tiempo, vivían
casi en la miseria. Las jornadas de trabajo comenzaban
con el amanecer y terminaban al anochecer sin que sus
esfuerzos coronaran en riqueza. Tuvo cinco hermanos y
una hermana, todos ellos honestos y laboriosos granjeros,
características que Carl no compartía pues
según propias palabras desde siempre había
sido un ladrón y mentiroso.
Cuando tenía 7 años, sus padres se separaron.
Aunque hablando con mayor exactitud, un día su
padre salió de casa para no regresar jamás.
Después del divorcio de facto, la familia enfrentó
peores tiempos de estrechez económica. Panzram
relata que sus hermanos por cualquier motivo y en cualquier
momento agarraron la costumbre de apalearlo sin misericordia.
El día que se introdujo en la casa de unos vecinos
para robar dinero y pertenencias y fue descubierto por
uno de sus hermanos, recibió una paliza tremenda
hasta quedar desmayado. A causa de este primer gran
robo, Carl fue enviado al reformatorio juvenil en 1903.
Llegando al Minnesota State Training School el recibimiento
fue de lujo: un oficial le ordeno al chico desnudarse
por completo y procedió a revisarle el pene y
el recto a la vez que le interrogaba acerca de sus costumbres
sexuales. Básicamente deseaba saber si había
sido fornicado o sodomizado y hasta si se había
masturbado. Aquello fue el pequeño gran comienzo
de lo que sería su vida en aquel sitio.
|
A principios del siglo pasado
las instituciones correccionales carecían de
supervisión externa. Por lo que el gobierno y
la vida interna eran asuntos completamente en manos
de los encargados en turno. Lo cual implicaba la existencia
y tolerancia de abusos que hoy día resultan inimaginables.
Eso considerando que aún hoy día la vida
en un reformatorio juvenil o en cualquier cárcel
puede ser un infierno.
La enseñanza cristiana era impuesta con enorme
severidad como parte del programa para reformar a los
delincuentes. Cualquier falla o demora en aprender las
lecciones era rápidamente castigada. Panzram
carecía de instrucción escolar y fallaba
seguido en las lecturas y en el aprendizaje por lo que
muy pronto cayó víctima de palizas y reprimendas.
Desde esos días la asociación entre cristiandad
e hipocresía habría de cristalizar en
su persona. En vez de conocer valores, ética
o moral, fue acumulando odio y enojo hacia la sociedad.
|
Después de incontables castigos
con cinturones, y palas de madera la venganza llegó
a Panzram cuando gracias a un ingenioso dispositivo
de su creación prendió fuego a uno de
los edificios del reformatorio, mientras disfrutaba
al máximo el espectáculo del fuego, instalaciones
federales con valor de $100.000 dólares ardían
hasta los cimientos. A fines de 1905 Carl Panzram compareció
ante el comité de libertad del reformatorio,
armado de la mayor hipocresía convenció
a los miembros del jurado que era otro chico, ya reformado
por las enseñanzas cristianas de los maestros
del lugar. Pero según propias palabras "Había
aprendido mas de como mentir, robar, incendiar y matar
que otra cosa... aparte de que había conocido
otros usos para el pene aparte de orinar y de otras
cosas para las que podía servir el ano..."
Cuando su madre lo llevó de vuelta a su casa,
Carl Panzram era otra persona, se había tornado
silencioso y oscuro. Sin embargo muchas otras preocupaciones
poblaban la vida de su madre, que no podía lidiar
con un chico rebelde y problemático. A pesar
de las circunstancias, Panzram siempre guardó
resentimiento contra ella. Al principio la señora
contaba con el amor y respeto de su hijo, pero gradualmente
estos se tornaron en desaprobación y odio pues
"...ella era muy tonta para enseñarme algo
bueno."
Negándose a trabajar incansablemente en la granja,
Panzram convenció a su madre para enviarlo a
otra escuela, sin embargo pronto comenzó a tener
problemas con un maestro quien frecuentemente lo castigaba
a cintarazos.
|

Carl Panzram con su alias de Jeff Davis. |
Armó un plan para
asesinarlo enfrente de todos y para tal efecto llevó
una pistola a la escuela, pero en un forcejeo con otros
muchachos, el arma cayó ruidosamente al suelo.
Inmediatamente fue expulsado del lugar. Pocos días
después y contando 14 años, Carl Panzram
abandonó para siempre su granja de Minnesota
para abrazar la vida de vagabundo. Trepó al vagón
de un tren con rumbo incierto pensando que el propósito
de su vida sería el de robar, engañar
y hacer daño a todo aquel que se cruzara por
su camino.
Pronto le ocurriría una nueva gran desgracia
al jovencito Carl Panzram cuando un día se encontró
con unos sujetos que acampaban quienes le prometieron
conseguirle ropa limpia y un buen lugar para dormir.
Pero antes de eso, le pidieron algo a cambio... y los
cuatro hombres lo sometieron a una cruel violación
tumultuaria sirviendo de absolutamente nada los lloros
y las suplicas que externo Panzram. Si quedaba algo
de humanidad, misericordia y simpatía en el espíritu
del joven vagabundo, el vil acto al que fue sometido
terminó por extinguir esos sentimientos para
siempre. Durante mucho tiempo esta sería su vida,
viajando de un lado para otro sin mas propósito
que el de sobrevivir, durmiendo en vagones de trenes
cargueros. Robando y pidiendo limosna para poder comer.
Siempre cuidando su espalda de otros pordioseros y aún
de los oficiales ferroviarios, hombres a veces de mayor
cuidado que los propios vagabundos.
|
Carl Panzram con su alias de Jefferson
Rhoades. |
En 1906 cae de nuevo en un reformatorio
juvenil, esta vez del estado de Montana donde rápidamente
adquiere reputación de criminal nato. Un día
ataca brutalmente a un guardia a quien le había
agarrado tirria de tantos maltratos que le propinaba.
A la primera oportunidad cuando el guardia le dio la
espalda lo golpeó en la cabeza con un tablón
de madera. Por aquel acto recibió numerosas palizas
y fue puesto bajo rigurosa observación. La única
forma de salir del aprieto era escapar del lugar, propósito
en el que se le unió un compañero llamado
Jimmie Benson con quien finalmente lo logra en el año
de 1907. Juntos viajaron con rumbo al este robando y
quemando iglesias, actividad de primerísima importancia
para Panzram que mostraba especial encono contra todo
aquello que oliera a religión. Así se
mantuvieron por cerca de un mes, cargados de dinero
robado y armas hasta que decidieron tomar caminos separados.
En el invierno de 1907 Panzram aún siendo adolescente
se encontraba tomando en un bar del pueblo de Helena
en Montana, lugar por cierto donde la ley, era la del
revolver y cuyos habitantes se componían de cazadores,
peleteros y pescadores rudos. Dentro del tugurio escuchó
un discursillo dictado por un reclutador de la armada.
Esa noche y tras mentir acerca de su edad, Panzram se
enlistó en la armada de los Estados Unidos y
fue enviado al fuerte William Henry Harrison ubicado
en una remota región de Montana. Desde el primer
día de actividades fue acusado de diversos cargos
por insubordinación.
|
Durante el mes que perteneció
al ejército fue encarcelado numerosas ocasiones
por sus constantes ofensas y desobediencia crónica.
Era imposible de controlar y con frecuencia aparecía
en estado de ebriedad. Era simplemente imposible que
Panzram se ajustara a cualquier clase de régimen
disciplinario, fuera civil o militar. En Abril de 1908
fue descubierto cuando se había introducido a
los almacenes del cuartel militar para robar diversas
provisiones con las cuales planeaba desertar y luego
venderlas. Entonces fue sometido a juicio en un tribunal
militar que en aquellas épocas castigaba con
excepcional firmeza los delitos cometidos por hombres
del ejército. La sentencia final dictaba la expulsión
de Panzram sin honores ni compensación y tres
años de trabajos forzados en la penitenciaría
federal de Leavenworth en Kansas y fue ratificada por
William H. Taft, futuro presidente de los Estados Unidos
que en ese momento fungía como secretario de
Guerra.
Tras un paradisíaco viaje de 1000 millas en
tren, encerrado sin alimento ni agua junto a otros criminales
peligrosos, Panzram arribó a la prisión
federal ubicada en las cercanías del río
Missouri en medio de una vasta planicie de Kansas. Leavenworth
era una vieja prisión usada durante la guerra
civil para guardar prisioneros de guerra. Por aquella
época había caído en abandono por
falta de fondos y mantenimiento sin embargo los nuevos
prisioneros eran empleados como fuerza de trabajo para
remodelar y reparar las instalaciones del lugar. A mediados
de 1908 y contando 16 años, Panzram cae en esa
terrible fortaleza, donde era impuesta una férrea
disciplina de silencio para los prisioneros. Aquella
imposición era parte de los usos y costumbres
penales que se creía idónea para reformar
a los prisioneros. Todos los días los hombres
debían formarse en los patios no importando el
clima imperante y cualquier desobediencia al código
de silencio era castigada rápida e implacablemente.
|
Debido a su naturaleza rebelde e incorregible
Panzram pronto se vio envuelto en graves problemas con
los celadores. Eran frecuentes las palizas que recibía
y prolongados los periodos de confinamiento en solitario
a que era sometido. Pronto sintió desesperación
por escapar del lugar y mientras tanto un día
logra incendiar parte de las instalaciones sin que se
le levantaran cargos formales. La vida en prisiones
de este tipo era un frágil equilibrio de violencia
y paz entre guardias y prisioneros. Los primeros imponían
el orden y la disciplina por medio de golpes y torturas,
pues no conocían otra manera de imponerse entre
sujetos tan peligrosos como los que cuidaban. Panzram
estaba sujeto a una bola de acero de 22 kilos que debía
llevar a donde fuera y durante 10 horas al día
todos los días de la semana picaba piedras. Este
severo régimen hizo que se volviera muy fuerte
y musculoso. Cada día que transcurría,
su amargura y enojo se incrementaban y no veía
venir la hora de salir para descargar su furia contra
la humanidad. En 1910 es liberado de Leavenworth deseando
solamente jamás volver al maldito lugar y sintiéndose
la personificación del mal.
|
|
A los 19 años, Panzram
carecía de hogar, familia o amigos. Todo aquello
estaba negado en su existencia. A pesar de su buena
apariencia masculina y no siendo necesariamente homosexual
no tenía ningún interés por las
mujeres. Solo deseaba hacer daño, como una respuesta
a todos los agravios recibidos desde su niñez.
Durante años se mantuvo errante por Kansas, Texas
llegando hasta California dejando una estela de robos,
hurtos e incendios por doquier. Cualquier situación
y lugar era el indicado para hacer maldades como dejar
suelto el ganado o caballos. Si entraba a robar lo primero
era encontrar las armas, luego incendiaba los lugares.
Si la oportunidad se daba, tiroteaba ventanas, quemaba
graneros, cobertizos, cabañas y hasta pastizales
o parajes abandonados. Cualquier hombre que se cruzara
en su camino y habida la oportunidad era asaltado y
violado no importando raza, edad u otras condiciones.
Bastaba que fuera un ser humano apto para dañarlo.
Varias veces fue detenido por robo y tantas otras escapó
de las penitenciarias. Se mantenía a salto de
mata y cuando la situación se salía de
control, trepaba al primer tren que pasara para alejarse
del peligro. Una vez que iba en un vagón de tren
en compañía de un par de vagabundos, ideaba
violar al mejorcito de ellos cuando les cayó
un oficial del tren, quien trató de extorsionarlos
pero Panzram fue más astuto que todos y a punta
de pistola le robó el reloj y dinero al oficial
ferroviario. Acto seguido lo violó y con un poco
de persuasión obligó a los otros vagos
que hicieran lo mismo, tras lo cual los arrojó
del tren para continuar solo hacia Oregon.
Pasaba el tiempo y Panzram únicamente conocía
la mala vida siendo arrestado casi por todos lados en
que caminaba. Los cargos variaban desde el típico
robo, piromanía y sodomía. En el pueblo
de Chinook en Montana lo agarran de nuevo y es sentenciado
un año de prisión en la prisión
de Deer Lodge a donde es ingresado el 27 de Abril de
1913 y se encuentra con su antiguo compinche Jimmie
Benson con quien rápidamente planea el escape,
sin embargo este último es transferido por lo
que escapa solo en Noviembre del mismo año pero
poco después fue recapturado en un pueblo vecino.
Según sus palabras, no había trabajo en
Deer Lodge y el lugar estaba pobremente administrado
por lo que se dedicó a sodomizar a todo lo que
se moviera. Su ferocidad y fuerza intimidaban al resto
de los prisioneros quienes no oponían resistencia
a sus odiosos abusos. Finalmente el 30 de Marzo de 1915
fue liberado antes que nada con los parabienes del gobernador
del presidio.
|
No existe ninguna fotografía
de este asesino fuera de su vida penitenciaria y es
que debido a sus continuas huidas y vida nómada
no llego a establecer nunca vínculos con ningún
lugar. |
Como no conocía ninguna otra
manera de vivir que no fuera delinquir casi a cada respiración,
Panzram se mete en nuevos problemas con la ley en Oregon
donde va a caer en la penitenciaría estatal del
estado por ahí de Junio de 1915. Aquella prisión
era gobernada con mano de hierro por un fulano de nombre
Harry Minto que no reparaba en violencia y tortura para
mantener a raya a los prisioneros. Más rápido
que de inmediato los guardias conocieron de la rebeldía
de Panzram que de nuevo en su vida, fue sometido a los
peores rigores y castigos, como el aislamiento por semanas
a puro pan y agua, ser colgado con cadenas en las paredes,
trabajos forzados, palizas y hasta baños de agua
a presión. También hizo de las suyas,
incendiando algunas instalaciones e incluso ayudó
a escapar a otro prisionero quien tiempo después
se encontraría cara a cara con el señor
Minto dándole muerte. Aquel extraordinario suceso
provocó que las condiciones dentro de la prisión
empeoraran. En Septiembre de 1917 logra escapar para
ser arrestado nuevamente, puesto que Panzram ya tenía
una bien ganada fama de criminal peligroso e incorregible.
Mediante un anuncio un oficial lo reconoció y
lo arrestó no sin antes batirse a plomazos. Estando
en custodia Panzram no dejaba de pelear para liberarse.
Finalmente en Mayo de 1918 se vuelve a escapar de la
odiada prisión de Salem en un acto digno de un
argumento hollywodense.
|
| En medio de una lluvia
de balas se perdió entre los bosques para escapar
en un tren. Tomó rumbo a la costa este de los
Estados Unidos.
Panzram continuó su labor destructiva robando
y quemando pequeñas iglesias por doquier pero
siempre guardando precaución para no ser apresado
de nuevo. En 1920 establece su base de operaciones en
la ciudad de New Haven en Connecticut, lugar de mucha
actividad y bullicio donde pasaría desapercibido
para la policía y donde había mucho trabajo
que realizar. Si no asaltaba al usual borracho en las
noches, se ocupaba de violar jovencitos y si no, se
metía a saquear residencias. Hasta que un día
decide meterse e una residencia que lucía muy
apetitosa, tal vez perteneciera a un aristrócrata.
Una vez dentro comenzó la colecta de joyas, dinero
y armas. Cual sería la sorpresa de Panzram cuando
vio que estaba dentro de la residencia del entonces
presidente Taft a quien por cierto el culpaba de haberlo
mandado 3 años a Leavenworth cuando este fungía
como Secretario de Guerra. El botín fue cuantioso
por valor de $3,000 dólares y obtuvo una Colt
calibre .45 del presidente Taft. Con esas riquezas se
hizo de un yate con el que comenzó a navegar
de aquí a allá como un pirata. Inmediatamente
concibió un plan para delinquir a modo con su
nueva faceta. Frecuentemente bajaba a las calles de
los puertos que visitaba para reclutar marineros a quienes
con cualquier promesa convencía para trabajar
en su bote aunque fuera un día. Una vez que los
incautos caían en sus garras, los emborrachaba
o esperaba a que durmieran para robarlos, violarlos
y matarlos. Se deshacía de los cuerpos atándoles
piedras pesadas en el cuello y soltándolos en
las aguas. Un día un fuerte temporal lo aventó
a las rocas, apenas el y los dos marineros que estaban
a punto de perecer en sus manos lograron escapar nadando
a la orilla.
|
En 1921 y tras otras escaramuzas y presidios
en Connecticut, Panzram huye del estado y aborda un
buque mercante con el que termina en Angola, en ese
entonces colonia Portuguesa. En territorio africano
se emplea en una compañía petrolera, que
por ese entonces exploraba yacimientos en aquellas tierras.
Un día que estaba sentado sin hacer nada, por
azares del destino llegó un niñito negro
no mayor a los 11 años y no pasaron mas que unos
instantes para que Panzram urdiera atacarlo. Mediante
algún embuste lo llevó a un lugar apartado
donde lo violó y asesino de un rocazo en la cabeza.
Cuando Panzram se alejo de la escena del crimen el cerebro
se escurría por los oídos del desafortunado
negrito. Los habitantes de Lobito Bay, comunidad pesquera
donde habitaba Panzram, sospechaban del extraño
norteamericano, pero no hubo manera de demostrar nada.
Poco tiempo después Panzram organizó una
expedición para cazar cocodrilos río arriba
y contrató 6 nativos del lugar para que lo asistieran.
Adentrados en la jungla sacó su pistola y uno
a uno fue terminando con sus vidas, según sus
propias palabras aquel crimen fue de lo mas fácil
siendo mas complicado matar chicos de 11 o 12 años
como acostumbraba. Después de darles el tiro
de gracia, alimentó a los cocodrilos con los
cadáveres de aquellos infelices. Como había
muchos testigos que lo vieron apalabrar a los seis negros,
al regresar huyó del lugar. Luego de pocos días
de estar a salto de mata por las costas africanas, llega
a Portugal, sin embargo la policía local ya estaba
al tanto de su racha de asesinatos en Africa así
que en cuanto pudo abordó un buque de regreso
a América. Para 1922 estaba de nuevo en los Estados
Unidos.
En el extranjero le había resultado increíblemente
sencillo asesinar personas lo cual le agradaba mucho
a Panzram, tanto que pensaba dedicarse a ser un asesino
a sueldo. Sin embargo su idea no prosperó y regresó
a sus actividades de siempre.
|

Libro autobiográfico del asesino, contando la
historia de su vida y del fallido sistema penal. |
Cuando cometía algún
crimen se alejaba del lugar lo más pronto posible
ya fuera abordando un tren o pidiendo aventón
en las carreteras. Su vida era estar huyendo permanentemente
a un paso o dos de la policía. Sin reposo y jamás
pisando poblaciones y ciudades más de lo necesario.
Un ritmo de vida inimaginable hoy día y a pesar
de todo, siempre furioso y sediento de violencia.
Tras unas cuantas semanas en suelo norteamericano,
Panzram decide renovar su licencia de marino y arreglar
los papeles de su viejo bote el Akista y procede a explorar
los puertos para hallar un yate igual o parecido pues
planeaba robarlo para después renombrarlo. Así
recorre varios lugares sin hallar lo que busca hasta
llegar al pueblo de Salem en Massachussetts, lugar donde
hacía siglos enjuiciaban a las brujas. Dentro
del pueblo se encuentra en una calle a solas con un
chico con quien traba plática. Aquel niño
había estado la mayor parte del día dentro
del restaurante de un vecino y había salido por
un encargo. Panzram le ofrece 5 centavos por cumplirle
otro encargo. Juntos entran a una tienda de abarrotes
y al salir le ofrece un viaje en el transporte del lugar.
Pronto el inocente niño baja con Panzram en un
paraje solitario. Después de tres horas de torturarlo
y violarlo, lo asesina con una roca. Para silenciarlo
le había retacado la boca con hojas de una revista.
Lo tapa con algunas ramas de árbol y huye del
lugar. Tras su horrendo crimen Panzram es visto a poca
distancia por un par de residentes de Salem, más
tarde declararían que vieron a un sujeto apresurado
y nervioso alejándose del lugar con un periódico
en mano. Tres días le tomo al pueblo hallar el
cadáver de George Henry McMahon de 11 años
de edad. ¿Por qué lo había hecho?
Simplemente por el afán de cebarse con los inocentes
y los débiles.
|
Panzram en uno de sus viajes por
África organizó una expedición
para cazar cocodrilos, contrató 6 nativos del
lugar para que lo asistieran, uno a uno los asesinó
con una pistola y alimentó a los cocodrilos con
sus cadáveres. |
Después de lo de Salem, viajo
al norte a Nueva York y se mantuvo en movimiento por
el área de Connecticut hasta que encontró
el yate idóneo para robárselo. Una vez
que tuvo uno de 38 pies en su poder, comenzó
a navegar de aquí para allá demostrando
gran destreza como marinero en toda condición
y clima. Cualquier lado era bueno para asaltar yates
o embarcaciones donde se hacía de joyas, ropas
y armas que posteriormente vendía. Todo era ganancia
fácil y redituable. Tan prolífico ladrón
era Panzram que hasta bajaba del barco para meterse
a casas y negocios y hasta se introdujo en el yate del
comisionado de policía de New Rochelle, sustrayendo
un revolver calibre .38 entre otros objetos de valor
y dinero.
En Junio de 1923 Panzram entra al río Hudson
y se había hecho de la compañía
de un muchachito de 15 años que había
conocido en un empleo temporal hacía meses. De
nombre George Walosin, este jovenzuelo compartía
el gusto por la sodomía con Carl Panzram, sin
embargo este último cometió el error de
violarlo. Luego, atraca en un pequeño muelle
y se aventura en las poblaciones del lugar para ofrecer
en venta el yate. Pronto un joven sujeto decide ver
el bote para comprarlo. Este hombre en realidad planeaba
asaltar a Panzram pero como entre agujas no se pican,
llegado el momento quien terminó sometido y asesinado
fue el supuesto comprador.
|
Después de atestiguar
los alcances del capitán O'Leary como tal se
hacía llamar Carl Panzram, Walosin decide huir
y salta a la primera oportunidad al agua para nadar
a tierra firme. Reporta a la policía de los abusos
cometidos contra su persona y las autoridades montan
un operativo en el río hasta capturar al elusivo
pirata O'Leary.
El largo brazo de la ley alcanzó a Panzram el
29 de Junio de 1923 y fue puesto a disposición
de la comisaría de Yonkers City donde permaneció
unos cuantos días antes de ser confinado por
tratar de escapar del lugar. Entonces busco la ayuda
de un abogado local cuyo apellido era Cashin. A este
abogado le prometió que si lo sacaba de la cárcel
le pagaría con el yate, el cual valdría
varios miles de dólares. El abogado se apresuró
a tramitar la fianza que pagó con sus propios
recursos y a los pocos días el capitán
O'Leary fue liberado. Claro que Panzram nunca regresó
con el abogado para arreglar las cosas, cuando Cashin
trató de registrar el bote, se descubrió
que era robado. Entonces la policía confisco
el yate y además la fianza quedó perdida.
Después de su graciosa huida, Panzram se dirigió
al sur de Connecticut, área donde se movía
con comodidad, con el firme propósito de robar
otro barco y esta vez navegar hacia Sudamérica.
Para capitalizarse se dedicó a robar transeúntes
de la ciudad de New Haven cuando la noche del 9 de Agosto
de 1923 se topó en la calle con otro muchachito
que iba solo. Lo sometió a punta de navaja y
lo condujo a los bosques cercanos. Una vez ahí
le aplicó el mismo tratamiento que al joven McMahon,
violándolo sin piedad hasta que ya satisfecho
procedió a estrangularlo con el cinturón
que llevaba el chico de origen judío. Según
sus declaraciones, Panzram disfrutó de esta fechoría
como ninguna otra. Dejó el cuerpo ahí
tirado y se retiró del lugar tan tranquilo que
nadie notó nada extraño al verlo caminar
por la carretera. Este crimen permanecería en
el misterio hasta que Panzram lo confesó muchos
años después.
|
| Después Panzram se dirigió
a Manhattan donde se empleo como empleado de limpieza
en un buque que partiría a China, sin embargo
antes se emborrachó y participó de una
trifulca entre marineros y fue expulsado de la expedición.
Sin dinero y con hambre se sube a un tren con dirección
al pueblo de Larchmont sitio de lujo y esparcimiento
para la alta sociedad de la región. Una noche
de Agosto de 1923 Panzram se introdujo en los depósitos
de la estación de trenes para robar. Había
usado un hacha que encontró cerca del sitio para
romper una ventana. Para su mala ventura, fue descubierto
por un oficial que efectuaba su rondín nocturno.
Tras un feroz forcejeo, el oficial Richard Grube arrestó
a Panzram que fue incriminado con otros tres cargos
mas por robo y la fianza le fue impuesta por $5,000
dólares. En este punto Panzram decide comenzar
a hablar y declara ser fugitivo del estado de Oregon
donde aún debía purgar 14 años
de prisión. La policía conocía
de ciertos hombres que comenzaban a declarar en demasía
con el propósito de ser transferidos a otros
sitios sin embargo deciden enviar telegramas a Oregon
para averiguar. La respuesta fue que Jeff Baldwin alias
de Panzram al momento de su encarcelamiento en Oregon
era requerido por la justicia del estado. La suerte
del criminal llegaba a su fin.
Pocas semanas después de su arresto, la corte
de Larchmont lo sentenció a 5 años de
prisión por los robos cometidos en aquella jurisdicción.
A pesar de que Panzram había intentado una negociación
con el fiscal para recibir una sentencia menor a cambio
de declararse culpable. Entonces fue enviado a la famosa
prisión de Sing Sing pero no permanecería
ahí por mucho tiempo pues fue enviado a la prisión
estatal de Clinton, lugar a donde eran enviados los
criminales más peligrosos e incorregibles. Gobernado
y mantenido por sucesivas familias de celadores locales,
Clinton era famosa por la rudeza y crueldad conque eran
"reformados" los reos. Dannemora, el agujero
infernal era como se conocía comúnmente
dicho sitio. La población de reos era considerada
un puñado de animales a quienes había
que tratar acorde a ello. Los guardias estaban armados
de bastones de acero que usaban para someter cualquier
insubordinación por mínima que fuera.
Bajo el implacable yugo de los guardias, numerosos reos
sufrían de colapsos nerviosos y entonces eran
enviados al hospital mental donde eran arrojados ante
una población de dementes y eran olvidados tras
una muralla de negligencia y burocratismo.
|
Reconoció haber asesinado
a 21 hombres si bien se estima que pudo matar al menos
a 100 durante toda su vida y continuos viajes.
|
Luego de unas semanas Panzram
intentó armar un incendio, pero el dispositivo
que había colocado fue desmantelado por los guardias.
Intentó asesinar a otro de ellos dándole
un tablazo en la cabeza y claro esta, también
intentó escapar del lugar. Trepó una de
las paredes de la prisión y cayo casi de una
altura de 10 metros a una plataforma de concreto. Se
rompió ambas piernas y tobillos y tuvo lesiones
en la espina dorsal. A pesar de sus graves lesiones
fue aventado a su celda sin ningún tratamiento
médico. Ni siquiera yeso o tablillas le fueron
colocados. Tras 14 meses de agonía en que nadie
lo ayudo fue operado perdiendo un testículo a
causa de los daños sufridos. A pesar de esta
larga odisea, Panzram no se corregía en lo absoluto,
pues tiempo después de su cirugía fue
hallado sodomizando a otro prisionero por lo cual fue
arrojado al confinamiento donde sus sufrimientos se
multiplicaron siendo ignorado por absolutamente todo
mundo. Nada que hiciera o pidiera tenía una respuesta
positiva. Tras años de padecer este aislamiento
Panzram enloquece de furia y resentimiento. Elabora
planes para armar matanzas masivas. Como soltar arsénico
en un río para asesinar a todos los pobladores
sin excepción. Finalmente tras 5 años
de habitar las entrañas del infierno, Panzram
es liberado de Dannemora. Lleno de profundas cicatrices
físicas y mentales este asesino en serie toca
de nuevo el mundo.
Y por enésima vez Panzram robó, incendió
y asesinó al menos a un sujeto como parte de
su venganza contra el mundo hasta ser capturado de nuevo.
Durante su presidio en Washington finalmente comenzó
a cantar la verdad. Los guardias pronto notaron que
el reo Charles Panzram frecuentemente hablaba de haber
asesinado niños. Comenzó una extensa averiguación
en diferentes jurisdicciones para clarificar la información.
Pronto surgieron los datos que corroboraban las aseveraciones
del reo. Cuando fue registrado en la cárcel un
joven guardia recién ingresado al servicio y
de nombre Henry Lesser preguntó a Panzram ¿cuál
es tu crimen? a lo cual respondió "Lo que
yo hago es reformar personas..." Pasaron algunas
semanas en que el joven Lesser notó el extraño
comportamiento de Panzram quien raramente entablaba
conversación con los demás. Mientras tanto,
éste último no perdía el tiempo
y raspaba el concreto alrededor de las barras de su
ventana con el fin de escapar, pero fue delatado por
otro prisionero. Entonces es sometido a las usuales
torturas en boga. Esta vez Panzram maldijo inclusive
a sus padres por haberle dado la vida. Por el paso de
los años en una vida pendenciera y sin rumbo.
Sometido a las más salvajes torturas y condiciones
carcelarias de su tiempo el legendario criminal Carl
Panzram decide confesar absolutamente todo. Día
tras día aporta datos de sus fechorías,
en especial la violación y asesinato de los jovencitos
McMahon y Alexander Luszzock. Por alguna razón
Lesser se compadece del rabioso y odiado criminal y
en un gran gesto de su parte se convierte en su único
confidente en la prisión. Un día le da
un dólar para que Panzram comprara cigarros y
comida. Pronto ambos hombres se hacen amigos y Lesser
convence a Panzram de escribir sus memorias.
|
Finalmente fue sentenciado y ejecutado
en la horca, sentencia con la que pareció conforme
en todo momento. |
Aquella enorme declaración
de más de 20,000 palabras abarca toda la carrera
criminal de Panzram incluyendo descripciones de todas
y cada una de sus encarcelaciones a lo largo y ancho
del territorio. A pesar de la falta de comunicación
entre agencias y prisiones de aquel tiempo, la mayoría
de los datos aportados fueron corroborados. Estaban
incluidos arrestos y alias usados desde 1900 hasta 1930.
No solo habló de su vida, sino también
del sistema penal norteamericano al cual propinó
acres críticas, tachándolo de inútil
y nocivo. Uno de sus lemas más recurrentes era
que la fuerza daba derecho. También aseguraba
que por todos sus crímenes no guardaba arrepentimiento
alguno y que todas y cada una de las leyes de Dios y
de los hombres en algún momento las había
roto. Si hubiera nuevas leyes, con gusto las quebraba
también.
Muy pronto de todas partes comenzaron a surgir ordenes
de presentación contra Panzram y pronto comprendió
que este era el final de su carrera delictiva. A principios
de 1929 escribió la siguiente carta al fiscal
de Salem, acerca del crimen contra el jovencito McMahon:
|
"Ya
hice una total confesión acerca del asesinato
de McMahon. Usted ha enviado testigos desde Salem para
identificarme, lo cual han hecho a cabalidad. En ningún
sentido cambio mi confesión del hecho. He cometido
tal crimen. Yo solo soy el culpable... No solo he cometido
ese asesinato sino otros 21 mas y puedo asegurarle ahora
mismo que si alguna vez salgo libre y tengo la oportunidad,
asesinare a otros 22 mas!..."
Fue llevado a juicio y el mismo fungió como su
propio abogado, claro que lo hizo de la manera más
torpe y burda que pueda haber, aterrorizando constantemente
a los testigos y a los miembros del jurado. La sentencia
llegó el 12 de Noviembre de 1928 y el juez Walter
McCoy le dio 25 años de cárcel en Leavenworth,
ante lo cual Panzram atinó a gritarle "Vaya
a visitarme!..."
El 1 de Febrero de 1929 llegó Carl Panzram a
la conocida prisión de Leavenworth y al serle
leídas las reglas por el guardia principal declaró
serenamente que asesinaría al primer sujeto que
se metiera contra el. Y en efecto, así ocurrió
cuando uno de los guardias la tomo contra el a la primera
oportunidad lo masacró con una barra metálica.
Estaban dentro de la lavandería, empleo que Panzram
había solicitado dada su precaria condición
física y después de terminar con la vida
del oficial Warnkle Panzram entró en un frenesí
de locura atacando al resto de los aterrorizados prisioneros
que no podían escapar por la puerta pues estaba
cerrada. Por los gritos y el ruido del desorden llegaron
los demás guardias a poner orden en la masacre.
Cuando llegaron vieron por las ventanas a Panzram armado
de una barra metálica de varios kilos de peso,
cubierto de pies a cabeza de sangre y con las ropas
hechas jirones. Una vez que el sicótico prisionero
se calmó abrieron la puerta y lo condujeron silenciosamente
a su celda.
Por este terrible crimen fue llevado nuevamente a juicio.
Esta vez ni siquiera solicito un abogado, ya no lo necesitaba.
Durante su confinamiento en solitario continuó
la comunicación con Lesser a quien le comentó
que le faltaban cosas que leer, pero que en general
era mucho mejor tratado que antes. Si tan solo así
hubiera sido desde un principio el trato en prisión,
tal vez muchas personas no hubieran sido robadas, abusadas
y asesinadas de la manera en que había ocurrido.
Al juicio fueron llevados como testigos guardias y prisioneros
que contaron con lujo de detalles los acontecimientos
del día en que fue masacrado el señor
Warnkle. La sentencia fue la horca, no bien fue dictada
por el juez, Panzram quedó inclusive agradecido
y feliz. Al ser retirado de la sala y cuando todos dejaban
el lugar aún se podían escuchar sus horribles
carcajadas.
Antes de su ejecución no faltaron las almas
caritativas que trataron de interceder por Panzram,
como el doctor Karl Menninger que solicitó entrevista
con el condenado a muerte. Pero Panzram amenazó
de muerte a las asociaciones civiles que ya desde entonces
se oponían a la pena capital. Durante la corta
entrevista, el reo se mostró irritado y nada
cooperativo. Para Menninger quedó claro que ese
hombre era capaz de matar a quien fuera con tal de escapar
si la menor oportunidad se presentara. Las opiniones
del buen doctor fueron rechazadas tajantemente por Panzram
quien dejó en claro que aborrecía cualquier
intervención a su favor y que deseaba llegara
ya la hora de su muerte para bien de el y de todos.
El 5 de Septiembre de 1930 a las 6 de la mañana
y ante numerosos testigos de la prensa y la prisión,
Panzram fue colgado y declarado muerto a las 6.18 a.m.
Su cuerpo no fue reclamado y fue enterrado en un sepulcro
del lugar. Hasta el momento de su muerte se comporto
desafiante e incorregible como siempre. Subió
alegremente los escalones hasta el cadalso. Tuvo tiempo
de escupir y apresurar al verdugo. Según testigos
pasó la noche en vela caminando por su celda
y canturreando una canción obscena de su propia
creación.
|
Fuente: http://asesinatoserial.net/panzram.htm
|
|
|
|
|