| Timothy está trastornado
y no sabe que hacer, pues el aborto es ilegal en Inglaterra;
así, se deja guiar por la única persona
que puede ayudarle, el señor Christie, quien le
convence para ocultar el cadáver. Timothy acepta
horrorizado, convirtiéndose en cómplice
de homicidio. El señor Christie le sugiere que
abandone la ciudad durante un tiempo, asegurándole
que él se encargaría de dar en adopción
a la pequeña Geraldine.
Aunque el joven se marcha de la ciudad, no puede olvidar
el trágico suceso; así, se presenta en
comisaría y confiesa haber matado a su esposa.
Hicieron falta dos registros de la casa para poder encontrar
lo que buscaban; el cadáver de Beryl Evans se
encontraba doblado debajo del fregadero, enrollado en
una manta y ocultado por unos troncos. Se hallaba vestida
y con una corbata en el cuello, había sido estrangulada;
la pequeña Geraldine se encontraba, también
estrangulada, junto a su madre. Evans es trasladado
a Londres el 2 de Diciembre y es acusado del homicidio
de su mujer e hija. Desesperado, decide confesar la
verdad e implicar a Christie como único responsable
del aborto fallido.
En el juicio se comprobó que Christie sirvió
a su país en la primera Guerra Mundial y que
había trabajado como policía especial;
con esto se ganó la compasión del jurado.
Mientras declaraba como testigo negó su participación
en el aborto y comentó las continuas peleas entre
el joven matrimonio así como los malos tratos
que sufría Beryl ( todo falso ). En menos de
40 minutos el jurado encontró a Timothy culpable
de los asesinatos y fue sentenciado a la horca.
El joven no dejó de insistir en que Christie
mató a su mujer y a su hija, hasta el mismo día
de su muerte, pero nadie le creyó. Murió
ahorcado el 9 de Marzo de 1950.
John Christie había estado cerca de ser atrapado;
el nº 10 de Rillington Place había sido
registrado dos veces y nadie se había fijado
en el hueso de Muriel Eady que sobresalía en
la tierra del jardín.
El 14 de Diciembre de 1952 su mujer Ethel le despierta
sufriendo convulsiones y ataques de tos; Christie decide
estrangularla como "un acto de compasión",
por no poder acabar con sus dolores de otra forma. Conserva
su cadáver varios días en la cama, hasta
que decide sepultarlo bajo las tablas del suelo.
Cadaveres encontrados
en la casa de John Reginald Chiristie
Prácticamente arruinado, vende todos los muebles
y excusa la muerte de su mujer diciendo que se encuentra
de viaje. Después de matar a Ethel, la poca cordura
que le quedaba se deteriora y entre Diciembre de 1952
y su detención, en Marzo de 1953, atrae hasta
su casa a las que serían sus tres últimas
víctimas.
Kathleen Maloney, una prostituta de 26 años
que conoció a Christie en un pub de Londres.
Muere gaseada y estrangulada en Enero de 1953. El 12
de Enero mata del mismo modo a Rita Nelson, otra prostituta
de 25 años. El 6 de Marzo conoce en un café
a la que sería su última víctima,
Hectorina McLenna de 26 años; Christie le ofrece
alojamiento y, una vez en casa, le da muerte como a
las demás. Los tres cadáveres son escondidos
en un hueco en la pared de la cocina, que posteriormente
sería cubierto con papel.
Hectorina McLenna |
Rita Nelson |
Kathleen Maloney |
El 21 de Marzo abandona Rillington Place y empieza
a vagabundear por la ciudad, alternando en albergues
y transitando por los parques. El 31 de ese mismo mes
es arrestado junto al puente Putney. Comienza entonces
el juicio en el mismo tribunal que tres años
antes había mandado a la horca a un hombre inocente.
Christie admitió haber cometido siete crímenes
entre 1943 y 1953, aunque nunca confesó el asesinato
de la pequeña Geraldine. Al cuarto día
de juicio el jurado se retira a deliberar; una hora
y veinte minutos después tenían el veredicto,
culpable. John Christie es sentenciado a morir en la
horca.
El 15 de Julio de 1953 es ahorcado. 16 años
después de ser ahorcado Timothy Evans recibe
el perdón de la justicia. |