
Apodado la muerte blanca, Simo fue
el más efectivo francotirador de todos los tiempos
con 705 muertes. |
La muerte blanca Simo Häyhä
Durante la Segunda Guerra mundial se empleó
por primera vez a los francotiradores, quienes comúnmente
eran conocidos como: “mensajeros de la muerte”.
Estos soldados de alta precisión abatían
las filas enemigas, escondidos con una gran cantidad de
municiones y provisiones para permanecer lejos de sus
camaradas. Fueron muchos los francotiradores celebrados
por estas proezas, por ejemplo, dentro del régimen
estalinista se destacaron Vasili Zaitzev o Yakovlevich;
del imperio Nazi, dos alemanes, Erwin Koning y Heinz Thorvald.
Pero sólo uno podría ser el mejor en esta
categoría: el finlandés Simo Häyhä.
Orígenes
humildes
Simo Häyhä nació el 17 de diciembre
de 1905 en la región de Rautjärvi, ubicada
entre la frontera de Finlandia y Rusia. Simo provenía
de una humilde familia de granjeros, ande de cumplir
los 20 años se alistó en el servicio militar
en 1925. Durante su entrenamiento Häyhä demostró
buena técnica en las prácticas de tiro.
Una vez que terminó su tiempo de servicio, regresó
a su tierra natal para dedicarse a la vida del campo.
Agricultura, ganadería y caza fueron lo suyo
hasta el invierno de 1939, periodo en el cual estalló
la llamada Guerra de Invierno, la Unión
Soviética atacó a Finlandia,
tres meses después del inicio de la Segunda Guerra
Mundial.
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El plan del líder
ruso Stalin era ocupar todo el país por la fuerza,
valiéndose de su superioridad en fuerzas, pero
la imbatible resistencia finlandesa lo impidió.
Aunque después de un arduo combate el Ejército
Rojo perdió su credibilidad, esto influyó
en la decisión de Hitler de emprender un plan
militar conocido como la Operación Barbarroja.
La Guerra del Invierno se produjo entre 1939 y 1940.
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Oculto
en la nieve
Simo Häyhä peleó contra los soldados
del Ejercito Rojo en temperaturas oscilantes entre -20
y -40 grados Celsius. El letal francotirador era un
hobre más bien bajito, con una altura de 1´60,
su camuflaje de combate era completamente blanco, sus
técnicas de supervivencia fueron simples, aunque
arriesgadas:
- Prefería usar las miras de acero del propio
rifle en vez miras telescópicas, para así
no revelar su posición, puesto que un francotirador
debe alzar su cabeza para usar la mira telescópica,
además la luz del sol se puede reflejar en el
lente y revelar su posición.
- Otra táctica que empleaba era congelar nieve
frente a él para que sus disparos no alcen la
nieve, creando frente a él bloques de hielo.
- Ponía nieve en su boca para no delatarse por
el vaho de su respiración.
Finlandia resistió los ataques hasta marzo de
1940, fecha en que se elaboró un tratado de paz,
el cual cedía 10% del territorio finés
y 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética,
pero el país nórdico mantuvo su soberanía,
despertando simpatías alrededor de todo el mundo.
Cuando el conflicto bélico término Simo
Häyhä, quien había entrado a las filas
del ejército finés como un simple soldado
de infantería posteriormente ascendido a cabo,
recibió el rango de Teniente segundo durante
la campaña en el río Kollaa y también
fue condecorado por el oficial Carl Gustaf Emil Mannerheim
con la “Cruz de Kollaa” además de
la “Cruz de Plata”.
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Pese a su baja estatura y su aspecto pacífico este
soldado cambio el curso de una guerra. |
El ejército finlandés
se destacó por rechazar a los rusos, esta hazaña
se recuerda en la historia como “El milagro de
Kollaa”. Ningún soldado en la historia
militar de Finlandia ha progresado en rango tan rápido
como Simo Häyhä.
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La
operación ofensiva contra la muerte blanca
Cuando la fama de Simo creció entre las filas
del Ejército Rojo y se empezó a convertir
en una figura que atormentaba y desmoralizaba a las
tropas, le pusieron el apodo de “Belaya smert”
(La muerte blanca). Montaron operaciones de ataque para
acabar con este francotirador finlandés que sin
ayuda de ningún otro hombre estaba repeliendo
los continuos avances del Ejército Rojo.
En primera instancia enviaron escuadrones para encontrar
y matar a Häyhä, pero el pequeño finlandés
los mató a todos. Después formaron un
escuadrón de contra snipers, que básicamente
es un grupo de francotiradores para matar a otros francotiradores,
pero cuando fueron trás Häyhä, también
murieron. Esto demostró la superioridad técnica
de Simo Häyhä frente a enemigos de su mismo
calibre.
Los repetidos intentos soviéticos por liquidarlo
estuvieron cerca de lograrlo durante un ataque de artillería
cuyos fragmentos rasgaron la espalda de su abrigo blanco
revelando su posición. Pero Simo resultó
ileso después del ataque.
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Sin embargo el 6 de marzo
de 1940 Häyhä recibió un disparo, una
bala expansiva impactó en su barbilla durante
un enfrentamiento de corto rango. Sus compañeros
lo recogieron y decían que le faltaba la mitad
de su cabeza. Simo Häyhä recuperó conciencia
el 13 de marzo, el mismo día que se declaró
la paz. A pesar de sus heridas Häyhä pudo
todavía apuntar y eliminar a sus adversarios
hasta caer inconsciente.
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Las
armas de la muerte blanca
El francotirador finlandés Simo Häyhä
empleó sólo dos armas para eliminar a
cientos de soldados del Ejército Rojo. Su principal
rifle M/28 era una variación finés del
rifle soviético Mosin-Nagant, con el que oficialmente
liquidó a 505 soldados rusos.
Como arma de soporte usaba un Suomi M-31 SMG, un subfusil
de mas corto alcance con el que mató
a 150 uniformados soviéticos. Es así
que su registro de víctimas
llegó por lo menos a 705 muertos.
La misión de Simo Häyhä duró
100 días, matando a mas de cinco soldados cada
día, es por esto que los rusos lo llamaban imparable.
Sobreviviendo
a la Guerra
Tras ser herido en el rostro a Simo le tomó varios
años recuperarse, ya que la bala expansiva había
quebrado su mandíbula y extirpado su mejilla
izquierda. Sin embargo tuvo una completa recuperación,
después de la guerra se convirtió en un
exitoso cazador de alces y criador de perros. Cuando
se le preguntó en 1998 como se había convertido
en tan buen tirador, el anciano francotirador respondió
“Practica”, cuando se le inquirió
si lamentaba haber matado a tantas personas él
repuso:
“Yo solo hice lo
que me dijeron que hiciera lo mejor que pude”.
Simo Häyhä pasó sus últimos
años en una villa llamada Ruokolahti, ubicada
al sur este de Finlandia cerca de la frontera con Rusia.
Häyhä falleció el 01 de abril del 2002,
tenía 97 años. |

Después del disparo recibido. |
Autor: Arturo
Varas
Fuentes: 1
- 2
- 3
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