| Pruebas
de choque con Cadáveres
Un crash test dummy (en plural, crash test
dummies) es un término inglés que en español
significa: "maniquí de prueba de choque", que
hace referencia al tipo de muñeco o maniquí utilizado
para las pruebas de seguridad de los automóviles. Son
réplicas a escala natural de personas, con el peso y
las articulaciones creadas para replicar el comportamiento del
cuerpo humano en una colisión de un vehículo.
El maniquí contiene numerosos instrumentos para recolectar
toda la información posible sobre variables como la velocidad
de impacto, la fuerza de compresión, doblado, o la torsión
del cuerpo, así como la desaceleración durante
una colisión. Hoy en día este tipo de muñecos
son indispensables en el desarrollo de nuevos modelos de todo
tipo de vehículos y salvan cientos si no miles de vida
cada año.
Estos maniquís de pruebas de choque sin embargo no fueron
desarrollados hasta 1971, antes para realizar pruebas de accidentes
se empleaban cadáveres humanos de personas que habían
cedido su cuerpo a la ciencia para investigación, donación
de órganos, etc.
El siguiente vídeo muestra como hasta hace relativamente
poco tiempo aún se empleaban cadáveres en pruebas
de choque para evaluar daños en el cuerpo y poder mejorar
sistemas de seguridad que podrían salvar neustras vidas
algún día.
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La necesidad de mejorar
la seguridad en los vehículos
El 31 de Agosto de 1869, Mary Ward se convirtió
en la que se presume fue la primera víctima mortal registrada
de un accidente de automóvil, cuando fue expulsada desde
un vehículo, muriendo a consecuencia del golpe, en Parsonstown,
Irlanda. Posteriormente el 31 de Setiembre de 1899, Henry Bliss
se convirtió en la primera víctima de un accidente
automovilístico en Estados Unidos cuando fue arrollado
al descender de un trolebús en la ciudad de Nueva York.
Desde entonces, más de 20 millones de personas han fallecido
en todo el mundo a causa de accidentes automovilísticos.
La necesidad de contar con medios de análisis y desarrollo
de métodos de mitigación de los efectos de los accidentes
de vehículos sobre las personas, fue evidente después
de que la producción a gran escala de vehículos
comerciales comenzara a fines de los años 1890. Hacia 1930,
con el automóvil incorporado como parte de la vida cotidiana,
el número de muertes por accidentes con automóviles
se estaba convirtiendo en un tema muy preocupante. La tasa de
muerte era superior a 15,6 muertos por cada 100 millones de millas-vehículo
y continuaba aumentando. Los diseñadores de automóviles
se dieron cuenta de que era el momento de comenzar a investigar
métodos para que sus productos fueran más seguros. |
El peligro de Conducir
Hacia 1930, el interior de un automóvil
no era un sitio seguro, aún en el caso de un choque a baja
velocidad. El salpicadero era metálico, la columna de la
dirección no era colapsable, y las perillas, botones y
palancas eran un riesgo en caso de choque. No existían
los cinturones de seguridad, y en caso de un choque frontal los
pasajeros que atravesaban el parabrisas sufrían heridas
de consideración o morían. El cuerpo del automóvil
era rígido, y las fuerzas de impacto se transmitían
directamente a los ocupantes del automóvil. A finales de
1950, los fabricantes de automóviles eran de la opinión
de que no era posible concebir un automóvil tal que sus
ocupantes pudieran sobrevivir a un choque, dado que las fuerzas
en una colisión eran demasiado grandes y el cuerpo humano
es demasiado frágil. Pruebas
con Cadáveres
La universidad Wayne State de Detroit fue la
primera que comenzó a recolectar información en
forma sistemática sobre los efectos que los choques a alta
velocidad producen en el cuerpo humano. Hacia fines de la década
de 1930, no existían datos confiables sobre la respuesta
del cuerpo humano al ser sometido a condiciones extremas, ni tampoco
existían herramientas adecuadas para medir estas respuestas.
El campo de la Biomecánica estaba todavía en sus
comienzos. Fue por lo tanto preciso emplear dos tipos de métodos
para recolectar datos. |

Estos "maniquís" salvan
anualmente muchas vidas gracias a su ayuda en investigación. |
- El primer
método se basaba en el empleo de cadáveres
humanos como medio para realizar pruebas. Ellos eran
usados para obtener información fundamental sobre la capacidad
del cuerpo humano para resistir las fuerzas de aplastamiento y
desgarro que típicamente ocurren durante un accidente a
alta velocidad. Para ello se dejaban caer bolillas de acero sobre
los cráneos, y los cuerpos eran arrojados dentro de los
huecos de ascensores en desuso cayendo sobre plataformas metálicas.
Algunos cadáveres provistos de acelerómetros rudimentarios
eran atados a automóviles los cuales eran guiados en choques
frontales y vuelco de vehículos.
El artículo de Albert King en el Journal of Trauma (1995),
"´Beneficios para la humanidad en el campo de la prevención
de daños, obtenidos mediante investigaciones con cadáveres",
claramente resalta el valor de las investigaciones con cadáveres
en salvar vidas humanas. Los cálculos de King muestran
que como resultado de los cambios de diseño implementados
hasta 1987, la investigación con cadáveres ha salvado
unas 8500 vidas por año. Él destaca que
por cada cadáver utilizado, cada año 61 personas
sobreviven debido al uso de cinturones de seguridad, 147 viven
gracias a los air bag, y 68 sobreviven un impacto contra el parabrisas. |

Crash test dummies testean choque.
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Sin embargo, el trabajo con cadáveres presentaba
casi tantos problemas como los que resolvía. No sólo
estaban los aspectos morales y éticos relacionados a trabajar
con muertos, sino que también existían dificultades
con la investigación propiamente dicha. La mayoría
de los cadáveres disponibles eran de adultos caucásicos
de edad avanzada los que habían fallecido de muertes no
violentas; por lo cual no eran demográficamente representativos
de las víctimas de los accidentes. No era posible utilizar
cadáveres de víctimas de accidentes, dado que la
existencias de daños y heridas previas afectaba la calidad
de la información que se quería obtener con los
experimentos. Como no había dos cadáveres que fueran
idénticos, y como una parte específica de un cadáver
sólo podía ser utilizada una vez, no era posible
obtener datos confiables y comparables. Adicionalmente, era muy
difícil conseguir cadáveres de niños
y además los aspectos legales y de opinión pública
no hacían factible su uso. Y en la medida que las pruebas
de choque se volvieron rutina, los cadáveres adecuados
se volvieron cada vez más escasos. |
| - El segundo
método consistía en utilizar
animales para los ensayos, a mediados de la década
de 1950, se había obtenido toda la información posible
a partir de ensayos con cadáveres. Por otra parte era necesario
recolectar datos sobre la capacidad de sobrevivir a los accidentes,
para lo cual la investigación con cadáveres era
claramente inadecuada. Esta necesidad, sumado a la escasez de
cadáveres forzó a los investigadores a buscar otros
modelos para sus ensayos. Mary Roach en la Octava Conferencia
Stapp y demostración de impacto de automóviles indica
la dirección en la cual la investigación se había
orientado. "Vimos un chimpancé montado en un vehículo
propulsado por cohetes, un oso en un péndulo de impacto...vimos
un cerdo, anestesiado y ubicado sentado en el arnés del
columpio chocar contra un volante de automóvil a una velocidad
de 10 millas por hora." |
Se necesitaba mejorar
el método
Sin embargo ni el uso de cadáveres ni
de seres humanos permitía avanzar en la investigación
de medios que permitieran reducir los daños causados por
el impacto (empalado) contra la columna del sistema de dirección
de los automóviles. Hacia 1964, la cantidad de fatalidades
por empalamiento con la columna del sistema de dirección
era superior al millón y era un porcentaje muy importante
del total de las causas de muerte. General Motors logra al comienzo
de la década de 1960 reducir un 50% la probabilidad de
muerte por empalamiento con la columna de dirección al
introducir en sus vehículos la columna de dirección
colapsable. El cerdo era el animal que más a menudo se
usaba en estudios de impacto, debido a que su estructura interna
es similar a la de los seres humanos. El cerdo tiene también
la característica de que es posible ubicarlo en un vehículo
en una posición similar a la de un ser humano sentado.
Si bien era más fácil obtener datos de pruebas con
animales que a partir de pruebas con cadáveres, el hecho
de que los animales no fueran personas y la dificultad en emplear
instrumentación interna adecuada limitaba en parte su utilidad.
Hoy ya no se practican pruebas con animales; General Motors dejó
de realizar ensayos sobre seres vivos en 1993 y los otros fabricantes
tomaron la misma decisión por esa época. |

Las pruebas se realizan con todo tipo de
vehículos como coches, motos e incluso aviones. El asiento
eyectable de los cazas por ejemplo se desarrolló gracias
a estudios con cadáveres y crash test dummies. |
La situación
actual
Aunque el uso de cadáveres está
casi totalmente erradicado gracias a la evolución de los
dummies, existe aún un amplio debate de la "legalidad"
con la que fueron conseguidos los cadáveres empleados en
las pruebas. Muchas personas afirman que cuando ceden su cuerpo
a la ciencia y la investigación no contemplan la opción
de que su cuerpo sea utilizado para simular impactos a alta velocidad.
Por suerte los maniquís empleados hoy por hoy son cada
vez mas efectivos y al informatización de cada variable
de su "cuerpo" sin duda ayuda a conseguir datos mas
precisos que los que inicialmente se podían recopilar con
los accidentes simulados con cadáveres.
Pero no por eso debemos olvidar que gracias a la donación
desinteresada de su cuerpo a la ciencia, miles de personas ayudaron
a la investigación y hoy por hoy se salvan a diario vidas
con sistemas de seguridad como el cinturón de seguridad,
los parabrisas laminados, el airbag y columnas de dirección
colapsables. |
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