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Los Barcos Fantasma
Las leyendas de barcos fantasmas siempre han estado
presentes entre los mitos de los marineros. Adentrarse
en el océano o en peligrosos mares siempre ha
causado temor al hombre y es que el desconocimiento
de un medio hostil en el que su vida depende de factores
que no están en su mano era capaz de doblegar
la más valerosa actitud cuando uno llevaba semanas
o incluso meses a bordo de un barco y sin más
vista que el horizonte.
Junto a los mitos sobre monstruos marinos o tormentas
que destruían embarcaciones apareciendo de la
nada, había un terror que parecía influir
con mayor fuerza en la valetía de los marinos,
los barcos fantasma. Buques sin otra tripulación
que los fantasmas de los marineros que perecieron en
el barcomientras navegaban, almas en pena destinadas
a surcar los mares eternamente por haber osado enfrentarse
con la fuerza de las aguas y subestimar su poder. |
El
Holandes Errante
La historia del Holandés Errante es una de las
más famosas y quizá de las más
antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace,
por lo menos, 400 años. Su origen es incierto
y guarda gran similitud con otros mitos que únicamente
contienen algunas variantes lo que hace pensar que pueda
ser incluso anterior a Cristo. Incluso antes de que
inspirase a Wagner su ópera «Der Fliegende
Holländer», la leyenda del Holandés
Errante era conocida por innumerables generaciones de
marinos de todo el mundo. Lejanos antecedentes demuestran
que en 1680 un barco holandés que hacía
la travesía a las Indias Orientales, mandado
por el capitán Hendrik van der Decken, navegaba
desde Amsterdam a la colonia de Batavia, en las Indias
Orientales holandesas.
Todo pareció ir bien para Van der Decken y su
tripulación mientras navegaron hacia el sur por
los soleados mares tropicales, pero cerca del cabo de
Buena Esperanza un repentino temporal hizo jirones las
velas y destrozó el timón. Conforme pasaron
los días y las semanas, el barco era zarandeado
a la altura del cabo, incapaz de avanzar frente al viento
que soplaba en dirección sudeste. Según
la leyenda, Van der fiecken se enfureció cada
vez más al ver que ninguna de sus habilidades
y conocimientos de navegación le servían
para bordear el cabo. No hacía otra cosa que
proferir juramentos.
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Aprovechando el desesperado ánimo
de Van der Decken, el diablo le sugirió en sueños
que desafiase el intento del Todopoderoso de impedirle
bordear el cabo. Ciego de rabia, el capitán holandés
profirió el reto:
Frenético lanzó el espantoso juramento,
Gritando potentemente sobre el estruendo de la tempestad:
«Desafío al poder de Dios a detener el
curso de mi destino y mi resuelta carrera. Ni el mismo
diablo despertará mi temor. Aunque tenga que
surcar los mares basta el día del juicio».
No se sabe quién citó por primera vez
las palabras del capitán. Pero el castigo llegó
rápidamente, cuando el Ángel del Señor
ordenó que Van der Decken errase para siempre
por los mares «hasta que las trompetas de Dios
rasgasen los cielos».
El barco acabaría hundiéndose y la tripulación
moriría, pero Van der Decken ha de proseguir
su vigilia hasta el día del Juicio Final. |

Espejismos o espectaculares ilusiones como la que forma
la naturaleza en esta foto podrían explicar muchos
de los avistamientos de barcos fantasma. |
Van der Decken y su barco no
llegaron nunca a Batavia. Desde 1680 son innumerables
las gentes que han visto su barco. Se dice que cualquier
buque que aviste al barco fantasma tendrá mala
suerte. Distintas
Versiones de una misma Leyenda
Esta leyenda tiene multitud de variantes en algunas el
nombre del capitán varía, uno de los nombres
más extendidos según las distintas versiones
es Bernard Fokke. En otras fue el mismo Van der Decken
quien habría pactado con el Diablo para poder hacer
sus travesías en la mitad de tiempo y es este quien
cobrando su parte del trato le condena a vagar eternamente
no dejando descansar su alma. En algunas el Holandes Errante
es tripulado por marineros esqueletos y en la mayoría
de las versiones son únicamente el capitán
y el grumete los que se encargan de dirigir el fantasmal
buque.
La historia está modificada en multiples ocasiones
y hace unos siglos no había puerto en el que no
existiera una versión ajustada a los miedos de
los marineros locales. Todo el mundo decía conocer
de segunda o incluso tercera mano la historia y añadía
su pequeño y escalofriante fragmento. |
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Versión
de marineros alemanes
Según una leyenda, El Holandés Errante
se llamaba Bernard Fokke y era un marino que vivió
en el siglo XVII, osado e inteligente, que fue capaz
de vijar de Batavia a Holanda en noventa días.
Se suponía que podía viajar tan rápido
gracias a la ayuda del diablo y a los poderes mágicos
del propio Fokke. Esta creencia se vio reforzada por
el hecho de que Fokke era un hombre de constitución
muy fuerte, muy feo y de carácter violento. Cierto
día no regresó de uno de sus viajes y
la gente dio en decir que el diablo había reclamado
lo suyo. Se dijo que Fokke había sido condenado,
por sus muchos pecados, a vagar eternamente en su barco
desde el cabo de Buena Esperanza hasta el extremo sur
de América. Todos los marinos del océano
Indico aseguraban haberlo visto a él y a su tripulación,
que consistía en tres ancianos de largas barbas.
Tan pronto como alguien trataba de hablar con ellos,
el barco desaparecía. |
Versión
de Jal (Scènes de la vie maritime, Vol I)
Había una vez un duro y temerario capitán
holandés que no creía en Dios ni en los
santos ni en nada. Un día partió hacia
el Sur y todo fue bien hasta que llegaron a la latitud
del cabo de Buena Esperanza. Allí se levantó
una tormenta y el barco corrió un gran peligro.
La tripulación y el pasaje aconsejaron al capitán
que se acercara a la costa, pero él se rio de
los los temores de tripulantes y pasajeros. Comenzó
a cantar terribles canciones burlándose y riéndose
de la tempestad y blasfemando contra la Providencia.
Una celestial figura descendió del cielo para
recriminarle su osadía a lo que el capitán
respondió con un disparo primero y luego abalanzándose
contra el emisario, quien lo maldijo y condenó
a vagar sin llegar a puerto jamás. "Se te
considerará un diablo del mar. Vagarás
sin cesar por todas las latitudes y nunca hallarás
reposo ni buen tiempo. La sola visión de tu barco,
que seguirá rondando hasta el fin de los tiempos,
traerá la desgracia a quien lo vea".
Versión de los marinos franceses (s.XVIII)
El Voltigeur u Holandés Errante [La volant Hollandais]
envía borrascas, hunde barcos y hace perder el
rumbo. Hay marinos que dicen que se atreve a visitar
barcos que pasan cerca y que envía cartas que
hacen volverse loco al capitán que las lea. Tiene
el poder de elevar barcos y arrojarlos desde lo alto,
así como de cambiar de aspecto a voluntad. Su
tripulación está tan maldita como su capitán
porque está formada por pecadores en grado extremo.
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