Gracias a una nueva tecnología, capaz de mantener un corazón latiendo en una caja fuera del cuerpo de su donante durante ocho horas, e incluso hacerlo latir de nuevo tras estar 30 minutos muerto, se espera poder salvar cientos de vidas. El tiempo extra que el corazón puede mantenerse preservado fuera del cuerpo es crucial para llegar al receptor de la donación.

Lee Hall, 26 años,  ha sido una de las primeras personas en salvar su vida gracias al invento, que prácticamente puede duplicar el tiempo que el corazón puede mantenerse servible. A Lee se le diagnóstico un fallo cardíaco cuando tenía tan solo 14 años. Durante cinco ha tenido que estar conectado a una bomba que le mantenía con vida, pero en mayo de este año una infección provocada por los tubos que le bombeaban sangre le puso en un serio problema. Tenía sólo dos días de vida y si no se encontraba un donante inmediatamente moriría. Pero el milagro llegó y en este caso doblemente, ya que además de conseguir un donante compatible en un lapso tan breve de tiempo, la máquina pudo preservar el corazón latiendo el tiempo suficiente para que llegara a su nuevo propietario y con ello una nueva oportunidad de vivir.

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Ciencia

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